martes, 27 de octubre de 2009

Mudar de piel...

Una vez alguien quiso ser otra persona, vivir en otro lugar, rodearse de otras personas, tener otra familia... Esa persona decía que era la única manera en que podría ser feliz, sentirse diferente, alcanzar sus sueños, pisadas en el camino que se atormentan por seguir y no se puede.
Esa persona soñaba con mudar de piel, de verse en el espejo y no reconocerse, no ser esa persona que la realidad de las mañanas despertaba su inconsciente conciencia. El sentirse una persona que no era, el querer cambiar aspectos de su vida, tan intrínsecos como la manera de ser... Pero que sentía que si no mudaba de piel, como hacen las serpientes, pues nunca lograría nada.

Eso pensaba...

Su mente comenzó a juguetear con la idea de que vivir en otra piel, en otro rostro, en otro ojos... Que otros brazos acogieran su persona y le diese lo que quería, lo que buscaba, aunque no supiera qué era eso con exactitud. No se podía decir con certeza que era lo que se quería, lo que se buscaba, lo que se esperaba de la vida.

Esa persona fantaseó tanto con sentirse en otra piel, que tornó su fantasía en realidad, que comenzó a vislumbrar otras cosas, y así poder sentirse más persona, más ser humano. Más sobre ese algo...

No sé que pensar sobre ese tema, pero ¿Cuantas veces las personas quisieran vivir otra realidad diferente a la que conocen? ¿Cuantas personas se cuestionan de si su vida es la correcta o va por buen camino. y sospechosamente, quisieran la vida de otras personas, aunque sea por un instante?

Yo creo que desear cosas no es malo, pero creo que dentro de nuestra propia realidad, podemos crear y lograr tener cosas increíbles, sentir felicidad por cada avance que logremos y tratar de sentirnos únicos. Es lo que creo yo debería hacer la persona que tanto buscaba su cambio de piel....

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