Sueño, y así como sueño, deseo. No es culpa mía que esto ocurra, suele venir proyectado en sueños mis deseos, mis sentimientos y pensamientos, todos estos que yo trato terriblemente de reprimir por el bien mío. No es normal desear o amar algo que no será nunca una realidad. Pero las personas solemos ser tercas en nuestras emociones. Yo soy un ejemplo de esas miles de personas que se concentran en un solo sentimiento, hasta que éste decida irse, tras un tiempo en que las heridas cerraron, y se puede volver a empezar.
¿Cómo hacerle entender con la razón al corazón que se está equivocando al añorar o mantener esperanzas de algo que no la tiene? ¿Cómo? No encuentro aún la respuesta, pero cada noche de insomnio me pregunto lo mismo y tengo ganas de sacarme el corazón del pecho para que deje de latir. Si no hay latido, no hay vida, por lo tanto no hay sentir. Supongo que es la única manera en que la razón por fin le gane al terco sentimiento. A la estúpida emoción.
¿Cómo le hago entender a mi corazón lo que la mente ya comprendió? ¿Que aunque sea para mí, no lo es por sus decisiones? ¿Cómo inducir al alma que crea lo que la cabeza sabe, de que no me ama porque simplemente no me ama? ¿Qué debo hacer?... Cada día se vuelve difícil porque tengo una batalla en mi interior. Una donde el corazón me dice que no es imposible, que solo le debo quitar la coraza, que crea que es posible amar. La mente me dice que no va a amar porque no quiere hacerlo, porque tiene en su vida otras metas y porque, específicamente yo, no soy lo que quiere en su vida. Entonces me lleno de valor, antes de intentar en volver a dormir, que entonces el amor le llegará por otra vía, que cuando eso ocurra, me llenaré de dolor, pero será definitivo, la razón sabe que cuando eso ocurra, el corazón dejará de luchar por lo que tan tercamente insistía, un sí...
El corazón tiende a ser estúpido por darle la contra a la razón, porque la razón en esto sí tiene toda la verdad, el corazón solo tontea, solo se hiere, solo hace que me hiera yo en cada despertar preguntándome porque tengo que pasar esto, cuando yo solo pedí volver a amar... claro, pedí volver a amar para poder sentirme viva de nuevo, pero no amar de este modo, no a esta persona. La vida da unos regalos que a veces uno no pide. Y te tienes que aguantar en tenerlo hasta que este se pierda en el tiempo o se rompa en mil pedazos. Yo espero que en mi caso se rompa en mil pedazos para que el dolor, aunque sea intenso y me quiebre en mil, pase rápido, y no sea un dolor perpetuo con cada sueño que se aparece ante mis ojos cada noche.
Parece que la vida solo quiere que yo comprenda una cosa:
Algunas personas aman y son correspondidas, otras aman pero no lo son, otras son amadas pero ellas no aman. Al final... las que no aman, pero son amadas, terminan amando... a otra persona. Y las que aman sin ser amados... esos nunca son amados por nadie.
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