lunes, 18 de octubre de 2010

Ayayayayay!!! Pero bueno... ando aprendiendo a repelerte!

Esa será mi frase mágica de ahora en adelante... o más que la frase, la palabra. Repeler. No sé porqué no logro aprender a poner un parante o una película protectora en mí. Debe ser que siempre termino creyendo que las personas no me van a lastimar de algún modo y bajo completamente la guardia. Pero es por las puras, al final, ya no solo es el hecho de levantar la guardia otra vez, si no de ponerme un curita para que cierre más rápido lo que pueda estar sintiendo. Si, soy una llorona complicada.
Hace muchos años, muchos, era una niña todavía, me di cuenta que las amistades, por alguna razón importante, calan más rápido en la vida de las personas que la misma familia. Es por el hecho de que uno a los amigos los elige con sus defectos y virtudes, pero creo que más allá de sus virtudes, debo tener en cuenta cuales son esos defectos que me van a causar problemas. Me jode ser tratada como si fuera invisible o sólo cuando se necesita algo de mí y eso me entristece y me llena de rabia. Rabia que no sé cómo canalizar y así evitar llenarme de sentimientos negativos, que no son buenos ni para el alma ni para el cuerpo.
Me jode, y sé que va a llegar un momento en que no voy a soportar mucho y voy a explotar. No quiero eso. Me ha pasado ya muchas veces y resulta triste, porque termino hiriendo, cuando no es la idea. La cosa es saber decir las cosas en el momento justo. En el momento que se espera, no callar para dejar pasar las cosas. Eso es lo que yo debo aprender a enfrentar. Me rehuyo a hacerlo por miedo a herir, causar más problemas o perder la amistad con esas personas. Pero si esas personas no me van a querer con todo, entonces...

1 comentario:

Luna dijo...

Tienes razón: Ha de doler más porque uno eligió ser amigo de esa persona. Además, está en uno mismo si quiere terminar con eso o no. Y creo que con esto último te di a conocer mi punto de vista. Es jodido reconocerlo, pero si uno quiere dejar de ser tratado así la respuesta la clave la tiene uno mismo, solo que a veces cuesta.